domingo, 11 de noviembre de 2012

Mientras fumo los días sin ti.


Y no sé si me acordaré,
cuando vuelva a oír tu voz,
de la promesa que me hice
tiempo atrás, o quizás esta mañana.

Sin nombre, sin rostro.


Para que no esté esto muy vacío, rescatemos algo del pasado. Esto es de cuando tenía doce añitos; ayer, como quien dice.
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Con espada en mano, avanza decidido. Mire a donde mire, la escena con la que se encuentra es una masacre. Armas blancas cortando cabezas o traspasando pechos y estómagos. Flechas vuelan, intentando ensartarle, mas no son capaces. Él sigue su camino. Una lágrima resbala por su rostro sereno, cuando la mente del valiente guerrero es invadida por recuerdos de su mujer y su joven hija, que lo miran sonrientes. Sin embargo, el guerrero sigue caminando. Tiene claro lo que va a hacer. En la cima de la colina que se yergue ante él, montado sobre un caballo negro azabache, se encuentra el líder de las tropas enemigas: Edmund, el Guerrero de Sombras. Dicen que su espada ha segado más vidas inocentes que almas se ha llevado la Dama del Tiempo. Él sube la colina, a su encuentro. Los ojos del Guerrero de Sombras están absortos en algún punto al otro lado de la colina, dándole una oportunidad al guerrero para atraparlo por sorpresa. Él se acerca por su espalda.

-Muere –susurra en el oído de Edmund.

Antes de que el guerrero rebane el cuello del despreciable asesino, este se gira y arremete contra el valiente, causándole un grave corte en el torso. La hemorragia era tremenda, el guerrero no saldría vivo de esta, pero se llevaría a Edmund con él. Agarra su espada con firmeza y… el Guerrero de las Sombras se desploma frente a él. Una flecha. Está clavada en uno de los pulmones de Edmund. La vida de este se termina, lentamente. Él no puede soportar que otro vaya a llevarse la gloria de acabar con el Guerrero de las Sombras… y le clava su espada en el corazón. Cuando el pulso de Edmund se ha desvanecido, el guerrero arranca la flecha. Una flecha lanzada en el lugar exacto, en el momento exacto… por un héroe sin nombre, un héroe sin rostro.

En ese momento, otra flecha lo alcanza a él y la muerte le llega en el acto.

Miau ~

Esto va a ser la excepción que confirme la regla. La única entrada que no pueda considerarse literatura.

Me presento, para quien no me conozca. Podría daros mil seudónimos, pero llamadme B. Quienes me hayan leído hasta ahora en mi otro blog, habrán visto mis desahogos y paranoias, ya que, a decir verdad, tenía totalmente abandonados los relatos, y cogía el bolígrafo sólo para vaciarme. Sin embargo, hace un par de semanas, volví a tomarlo para un intento literario. Habrá quien haya leído en Twitter que este viernes noche estuve en una entrega de premios -de la que pronto hablaré en el otro blog-. No sólo gané gracias a mi pequeño relato, si no que tuve el privilegio de leerlo ante toda la audiencia. Cuando terminé, y tras una dosis de aplausos que me mantuvo al borde de las lágrimas, hubo muchas personas que se me acercaron. "Tu relato me ha emocionado, de verdad", "Nunca dejes de escribir, por favor"... Sus palabras, sus sonrisas... Me han despertado la ilusión de retomar esto, de escribir para llenar a los demás.

Y así nace "Maullidos al anochecer".